Mi nombre es polo,
soy un gato plomo que vive en una casa con seres humanos. Durante mucho tiempo pensé que vivía con
muchos otros seres, pero con el tiempo me di cuenta que no eran otra cosa más que objetos
que se movían, emitían ruidos o cosas por el estilo que los humanos suelen
disfrutar. No sé porque lo hacen pero admito que muchas de esas cosas me
gustan. Aunque cuando con el tiempo me fui dando cuenta que no eran más que
solamente eso, y que en realidad yo estaba solo.
Aunque estaba bien dentro de la casa, mis días ahí estaban
comenzando a llenarme de ansiedad, así comenzaba a romper algunas cosas y mi
dueña se enojaba conmigo, intentaba golpearme con algo cuando me sorprendía,
pero yo era tan listo que siempre lograba evadirla. No entiendo que le pasa, se
supone que vivimos juntos entonces por qué se enoja cuando quiero jugar con
algo que muchas veces ella ni siquiera toma en cuenta… pensaba que no sé,
quizás ella me veía como otro objeto más.
Quería conocer otros gatos como yo, y sé que había algunos por el área pero estaban muy lejos. Me perdía
con facilidad, así que aunque me gustaba salir todas las noches, nunca iba muy
lejos.
Pero un día mi dueña no volvió a la casa. Era muy raro
porque ella siempre volvía. ¿Y si la voy a buscar? Yo pensaba... pero después
me arrepentía. Estaba seguro que ella estaba bien porque los humanos son muy
fuertes y nunca les pasa nada malo. Ellos hacen cosas que nunca me explico cómo
las hacen.
¿Y si ella estaba enojada conmigo y no volvía más? Quizás
era eso. Decidí alejarme de la casa, no
para buscarla, sino que para saber que había más allá, quizás otros gatos con
quien vivir u otro dueño. Aunque la verdad no quería otro pero tenía que pensar
en esa posibilidad.
Entonces empecé a caminar moviéndome entre las sombras, con
cuidado por si aparecía algún peligro.
Parece que no pasaba nada y empecé a caminar con más
seguridad. Pensaba que fui tonto al tener miedo, estar afuera en un lugar desconocido,
es lo mejor.
Pero de repente, sentí un ruido que venía detrás mío. Por un
momento pensé que era hojas que habían caído al piso y se movían con el
viento.. . pero sentí ese olor, y supe que era un perro.
Me seguía sin emitir ningún ruido, su idea era atraparme sin
que me diera cuenta pero logre correr.
Ahora estaba muy asustado, podía sentir como emitía sonidos agresivos
por su boca y sabia que quería matarme, entonces vi un árbol y empecé a subir.
Mientras iba subiendo, escuchaba sus ladridos y lo único que
pensaba era en subir y subir.
Llegué hasta muy arriba. Y ya casi no lo podía ver y solo
escuchaba como ladraba. Sorprendentemente se fue más rápido de lo que esperaba.
Ahora miraba hacia abajo y me di cuenta de algo bastante
malo. No sabía cómo poder baja. Si me caía desde tan alto, me podía lesionar o
morir, nunca había estado tan alto en mi vida.
Fui tan tonto, no debería haberme ido tan lejos de casa ¿Por
qué lo hice? Sigo mirando hacia abajo y la verdad es muy peligroso que baje por
mi cuenta... no sé qué hacer…
Ceo que solo esperaré, a que pase algo.
Esperé y esperé pero nada pasaba.
Entonces, apareció alguien maullando desde abajo. Era un
gatito muy joven. Probablemente notó mi presencia
pero no puede hacer nada. No entiendo bien por qué me está llamando. Quisiera
decirle que venga a ayudarme pero sé que no puede hacer nada. Y aunque pudiera…
creo que me daría algo de vergüenza, es un gatito después de todo.
Después de dar un par de maullido de resignación, el pequeño
gato se fue y todo volvió a ser silencio nuevamente. Y pensé que aunque ese
gato no estuviera haciendo nada por mí, el hecho de que estuviera bajo el árbol
me hacía sentir mejor.
Empezó a para mucho tiempo, y entonces sentí deseos de
llamar a mi Dueña. Pero ella no estaba en casa… bueno no importa, de todos
modos lo hice… y sin darme cuenta, de a poco iba llamándola cada vez con más
fuerza.
Pero nada pasaba.
Estaba oscuro, hacía frío y no sabía qué hacer... entonces
pensé que quizás solo debería quedarme dormido… Quizás cuando saliera el sol,
podría ver mejor donde estaba, y quizás podía bajar.
Al día siguiente me desperté al escuchar ruido y me di
cuenta que mi dueña estaba abajo del árbol, también estaba el pequeño gatito y
otras personas más. Entonces empecé a gritar desesperadamente para que pudiera
hacer algo, pero también estaba feliz porque sabía que me iban a ayudar.
Y asé es como me ayudaron a bajar del árbol, estaba un poco
asustado mientras bajaba pero sabía que podía confiar en mi dueña, y le dije
que estaba muy agradecido por lo que hizo.
Entonces cuando mi dueña me llevaba a casa vi al pequeño
gatito, en ese momento no sé por qué pero le dije gracias. Y de a poco empezó a
caminar detrás de nosotros.
Ahora vivimos juntos en la misma casa.