Thursday, April 4, 2013

La historia de un gato



Mi nombre es  polo, soy un gato plomo que vive en una casa con seres humanos.  Durante mucho tiempo pensé que vivía con muchos otros seres, pero con el tiempo  me di cuenta que no eran otra cosa más que objetos que se movían, emitían ruidos o cosas por el estilo que los humanos suelen disfrutar. No sé porque lo hacen pero admito que muchas de esas cosas me gustan. Aunque cuando con el tiempo me fui dando cuenta que no eran más que solamente eso, y que en realidad yo estaba solo.
Aunque estaba bien dentro de la casa, mis días ahí estaban comenzando a llenarme de ansiedad, así comenzaba a romper algunas cosas y mi dueña se enojaba conmigo, intentaba golpearme con algo cuando me sorprendía, pero yo era tan listo que siempre lograba evadirla. No entiendo que le pasa, se supone que vivimos juntos entonces por qué se enoja cuando quiero jugar con algo que muchas veces ella ni siquiera toma en cuenta… pensaba que no sé, quizás ella me veía como otro objeto más.
Quería conocer otros gatos como yo, y sé que había algunos  por el área pero estaban muy lejos. Me perdía con facilidad, así que aunque me gustaba salir todas las noches, nunca iba muy lejos.
Pero un día mi dueña no volvió a la casa. Era muy raro porque ella siempre volvía. ¿Y si la voy a buscar? Yo pensaba... pero después me arrepentía. Estaba seguro que ella estaba bien porque los humanos son muy fuertes y nunca les pasa nada malo.  Ellos hacen cosas que nunca me explico cómo las hacen.
¿Y si ella estaba enojada conmigo y no volvía más? Quizás era eso.  Decidí alejarme de la casa, no para buscarla, sino que para saber que había más allá, quizás otros gatos con quien vivir u otro dueño. Aunque la verdad no quería otro pero tenía que pensar en esa posibilidad.
Entonces empecé a caminar moviéndome entre las sombras, con cuidado por si aparecía algún peligro.
Parece que no pasaba nada y empecé a caminar con más seguridad. Pensaba que fui tonto al tener miedo, estar afuera en un lugar desconocido, es lo mejor.
Pero de repente, sentí un ruido que venía detrás mío. Por un momento pensé que era hojas que habían caído al piso y se movían con el viento.. . pero sentí ese olor, y supe que era un perro.
Me seguía sin emitir ningún ruido, su idea era atraparme sin que me diera cuenta pero logre correr.
Ahora estaba muy asustado, podía sentir como emitía sonidos agresivos por su boca y sabia que quería matarme, entonces vi un árbol y empecé a subir.
Mientras iba subiendo, escuchaba sus ladridos y lo único que pensaba era en subir y subir.
Llegué hasta muy arriba. Y ya casi no lo podía ver y solo escuchaba como ladraba. Sorprendentemente se fue más rápido de lo que esperaba.
Ahora miraba hacia abajo y me di cuenta de algo bastante malo. No sabía cómo poder baja. Si me caía desde tan alto, me podía lesionar o morir, nunca había estado tan alto en mi vida.
Fui tan tonto, no debería haberme ido tan lejos de casa ¿Por qué lo hice? Sigo mirando hacia abajo y la verdad es muy peligroso que baje por mi cuenta... no sé qué hacer…
Ceo que solo esperaré, a que pase algo.
Esperé y esperé pero nada pasaba.
Entonces, apareció alguien maullando desde abajo. Era un gatito muy joven.  Probablemente notó mi presencia pero no puede hacer nada. No entiendo bien por qué me está llamando. Quisiera decirle que venga a ayudarme pero sé que no puede hacer nada. Y aunque pudiera… creo que me daría algo de vergüenza, es un gatito después de todo.
Después de dar un par de maullido de resignación, el pequeño gato se fue y todo volvió a ser silencio nuevamente. Y pensé que aunque ese gato no estuviera haciendo nada por mí, el hecho de que estuviera bajo el árbol me hacía sentir mejor.
Empezó a para mucho tiempo, y entonces sentí deseos de llamar a mi Dueña. Pero ella no estaba en casa… bueno no importa, de todos modos lo hice… y sin darme cuenta, de a poco iba llamándola cada vez con más fuerza.
Pero nada pasaba.
Estaba oscuro, hacía frío y no sabía qué hacer... entonces pensé que quizás solo debería quedarme dormido… Quizás cuando saliera el sol, podría ver mejor donde estaba, y quizás podía bajar.
Al día siguiente me desperté al escuchar ruido y me di cuenta que mi dueña estaba abajo del árbol, también estaba el pequeño gatito y otras personas más. Entonces empecé a gritar desesperadamente para que pudiera hacer algo, pero también estaba feliz porque sabía que me iban a ayudar.
Y asé es como me ayudaron a bajar del árbol, estaba un poco asustado mientras bajaba pero sabía que podía confiar en mi dueña, y le dije que estaba muy agradecido por lo que hizo.
Entonces cuando mi dueña me llevaba a casa vi al pequeño gatito, en ese momento no sé por qué pero le dije gracias. Y de a poco empezó a caminar detrás de nosotros.
Ahora vivimos juntos en la misma casa.

No comments: